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Village Recoleta
Refinado y muy pintoresco, se trata de uno de los barrios más reconocidos de la Ciudad de Buenos Aires el que se caracteriza por ser la zona de mayor concentración y variedad de entretenimiento para los jóvenes. Atractivos Museo Nacional de Bellas Artes, Av. del Libertador 1473, que funciona en el antiguo edificio de Obras Sanitarias, remodelado -en 1931- por el arquitecto Alejandro Bustillo. Exhibe colecciones de pinturas de diversas escuelas y de artistas argentinos y extranjeros, así como tapices, grabados, estampas, dibujos, acuarelas, etc. El número de obras con que cuenta se acerca a las 10.000. Son realmente importantes: Plaza Francia, donde se alza el monumento Francia a la Argentina, realizado en granito rojo y mármol por Emilio Peynot. Centro Cultural Recoleta, Junín 1940. Tiene su sede en lo que fue el Antiguo Convento de los Recoletos (MHN), de estilo colonial, terminado en 1732, y cuya construcción fue dirigida por los arquitectos Andrés Blanqui y Juan Prímoli. Con el traslado, en 1822, de los frailes recoletos, se dio a este edificio -a través del tiempo- diversos usos. Finalmente, en 1979, fue reciclado siguiendo el proyecto de los arquitectos Bedel, Benedict y Testa, a fin de ser convertido en Centro Cultural. Dispone de salas para exposiciones artísticas, Auditorium, Departamento de Música, Sonido e Imagen y Biblioteca. También alberga al Museo Participativo de Ciencias. Adyacente al Centro Cultural, Junín 1892, se alza la Basílica de Nuestra Señora del Pilar (MHN). Su construcción, llevada a cabo por los arquitectos Andrés Blanqui y Juan Prímoli, fue terminada el 12 de octubre de 1732. El estilo es propio de las construcciones jesuíticas, con una sola torre a su izquierda y una singular espadaña de doble arco a la derecha. En frente, de sencilla textura, ha sido restaurado con acierto. El interior guarda piezas de estimable valor, entre ellas el frontal de plata del altar mayor; la imagen de madera de San Pedro Alcántara -del siglo XVII-; y el altar mayor -barroco-, en cuyo nicho hay una imagen de la Virgen patrona. Cementerio de la Recoleta. Inaugurado por Bernardino Rivadavia en 1822, sus monumentos y obras de arte conforman un alarde arquitectónico que atrae la atención del turista. El pórtico fue concebido -en 1882- por Juan A. Buschiazzo, y la prolija definición interior, que conforma un diagramado de cuatro diagonales, se realizó durante la intendencia de Torcuato de Alvear. Aquí tienen su última morada, muchos de los hombres que más trascendieron con sus hechos y obras en la historia de nuestro país: Lavalle, Dorrego, Facundo Quiroga, José Hernández, Carlos María de Alvear, Olegario V. Andrade, Juan José Paso, Hilarión de la Quintana y Nicolás Avellaneda, entre otros. Junto a los notables monumentos, la hiedra, los místicos cipreces, los altos murallones, contribuyen al sosegado tributo y a la recordación respetuosa. Las piezas artísticas responden a la maestría de renombrados artistas, entre ellos, José Fioravanti, Alfredo Bigatti, Pedro Zonza Briano, Agustín Riganelli y Gonzalo Leguizamón Pondal. El citado acceso principal del Cementerio está bordeado por la Plaza Recoleta. Plaza Recoleta, donde hay un ejemplar de gomero, plantado en 1823 por los padres recoletos, cuya amplísima copa -de más de 50 m de diámetro- embellece el lugar para solaz del visitante. Es uno de los árboles históricos que pueblan la ciudad. Enfrente de la Plaza, en el tramo que abarca Presidente R. M. Ortíz, entre Vicente López y Av. Presidente Quintana, se agrupan restaurantes y confiterías de primer nivel -con mesas a la calle-, muy concurridos tanto en horas diurnas como nocturnas, por un público que disfruta de la vista de los jardines de la Plaza, la sombra de los árboles -en época estival-, y el muy buen gusto que se expone en la decoración de cada local, conjunción de circunstancias que propician un agradable momento de sosiego y distracción mientras se almuerza o cena, se toma una copa o un café. Feria de los Artesanos, donde los mismos, en pequeños puestos, exhiben y venden objetos, que se destacan por su buena confección, realizados en plata, cuero, madera, cerámica, telares, etc. Cruzamos, luego, la avenida Alvear hasta Posadas, donde en el Nº 1725 se encuentran la Salas Nacionales de Cultura - Palais de Glace. Es un edificio construido a fines del siglo XIX, donde funcionaba una pista de patinaje sobre hielo. Posteriormente fue salón de baile de tango, al cual contribuyó a difundir entre la clase alta porteña, en las primeras décadas del siglo XX. Después sirvió para otros usos hasta que, en 1979, fue remodelado para llevar a cabo exposiciones. Colindante con el Palais de Glace, en la esquina de las avenidas Alvear y del Libertador, vemos el Monumento al General Carlos María de Alvear, notable obra del escultor francés Antonio Bourdelle, inaugurada en 1925. Está realizada sobre un basamento de granito gris y rojo que culmina en la magnífica estatua ecuestre -de bronce- del prócer. Aquí finaliza el recorrido |